miércoles, 25 de febrero de 2009

Un millón de letras sin nombre

Allá, detrás de los murmullos y pensamientos, entre la mente y los ojos, uno se queda sentado, perdido, sentado, perdido, perdido, soñando. ¡Oye!

Despiertas y después...


Un millón de letras sin nombre, un millón de historias sin tiempo y un montón de cuentos perdidos.

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